|
||||
| “Las Brujas de Salem” sigue el mes de marzo en el CCI |
|
La obra plantea el fanatismo que sigue repitiéndose cada vez que un régimen dictatorial vuelve los ojos sobre las debilitadas y falaces democracias del mundo. Claro que en Salem, Massachussets, donde sucede la historia, la cacería es de brujas y sin más ley que la interpretación terrenal y convencional de Dios, finalmente deja a relucir la capacidad humana de ser cada vez menos seres humanos. Mentes cerradas y obtusas, la sinrazón como eje del fanatismo y la vida personal y social pendiendo de un hilo. Dirigida y actuada por Antonio Ordóñez, la versión del CCI somete al público a un camino de pasiones. La narrativa y puesta en escena logra meter al espectador en la historia, tomando partido, anticipando, especulando situaciones. Susurros y comentarios delataban el interés permanente del público durante las cerca de 3 horas de duración de la obra. Las actuaciones de Alex Cisneros, Manuel Calisto, Ovidio González, Aurora Feliu o Cristina Rodas reflejan un trabajo de alto nivel, en sí todo el elenco comulga para atrapar la esencia de la obra de Arthur Miller. La seriedad y profesionalidad del elenco es unos de los puntos altos. La disposición del escenario también colabora para una limpieza y lucimiento del drama. Si bien, en ciertos momentos los arquetipos y clichés de algunos actores y actrices reconocidos pueden parecer exagerados, el conjunto de la obra lo permite. No en vano, a la salida de la sala, a eso de las 23:00, varias personas comentaban que era la mejor obra que han visto en mucho tiempo. Las Brujas de Salem, una apuesta del teatro del CCI que reivindica el teatro clásico de gran nivel deja muchas reflexiones para los asistentes, ancladas perfectamente en el brochure entregado a la entrada donde las frases del Reverendo Hale (interpretado por Manuel Calisto) son paralelas a las de Pat Robertson, ex candidato a la presidencia de EE.UU., un famoso predicador del Club 700. Mientras Hale menciona en 1962 “El diablo anda suelto en Salem, debemos seguir el dedo acusador señale donde señale”, Robertson expresa, en el 2010: “Haití está maldito. Los esclavos negros se juntaron en el año 1791, e hicieron un pacto con el diablo. Dijeron: te serviremos si nos liberas de los franceses. Entonces, el diablo dijo: ok, es un trato. Y por eso fue sacudido por el terremoto más potente registrado en el Caribe.” Cuanto tiempo y las cosas parecen no haber cambiado. El fanatismo, desde distintas visiones y acciones, siguen vigentes. Y como humanos, cuántas cacerías y persecuciones se siguen repitiendo. Hasta tanto, recomendable ver esta obra, que sigue en cartelera del Teatro del CCI, durante el mes de marzo, los viernes y sábados, a las 20:00 y los domingos a las 18:00. Información adicional en www.elteatro.com.ec |
| Actualizado ( Lunes, 01 de Marzo de 2010 17:54 ) |




















